Friday, May 1, 2009

ja que avui és avui...




"En el año 1834 se construyó un edificio raro en Barcelona.. Está fuera de la muralla, en la Barceloneta. Es una plaza de toros. Es, en fin, un objeto nuevo y modernísimo, que explica toda una época.

(...)

La tarde del 25 de julio de 1835, la Barcelona Liberal fue a los toros. Fue una corrida especial, en honor del cumpleaños de la futura Isabel II, esa reina a la que tanto le gustarán, posteriormente y en cuanto las descubrió, las corridas. Múltiples. La ciudad estaba tensa. Se acababa de saber que los carlistas del sargento Ramos, lo noi Nogales, se habían pelado a cinco milicianos de Barcelona en Reus. Por otra parte, dicen, los toros del día fueron malísimos. El resultado es que los aficionados destrozaron la plaza de toros y luego se fueron al centro al grito de "El bou gros! El bou gros!" - El toro gordo!- en alusión al capitán general de Cataluña, general Llauder, ausente de Barcelona. Por el itinerario se fueron agrupando ciudadanos. Se improvisaron discursos en contra de los frailes -en la onda carlista, ellos- y se empezaron a quemar conventos, por primera vez; en breve Barcelona despuntará con luz propia en esta disciplina deportiva que ahora simplemente ensayaba.

Los disturbios duraron días. El liberalismo radical intentó canalizarlos y exigió al gobierno que se mojase, que aparte de anticarlista, profundizase su liberalismo y aplicase la Constitución de 1812. Pero la masa enojada parecía pasar del asunto. ¿Què diablos querían? Dentro de pocos días se sabría.

En agosto llegó el general Bassa, delegado de Llaurer. Convocaron a las autoridades municipales y a la milicia. "O conmigo o con el pueblo", dijo. Las autoridades y la milicia se alinearon con el general, que se vio legitimado para emplear la fuerza. La emplea. Utilizó la artillería para dispersar una manifestación. La manifestación se dispersó, pero se reagrupó en la plaza de Palau. Entró en el palacio donde estaba el general Bassa y alguien le pegó cuatro tiros. Luego lo arrojaron por la ventana. Chof. Unos aficionados taurinos lo arrastran por la calle -el chiste es que iba aparejado como un toro cuando lo retiran cadáver de la plaza- hasta las Rambles, donde se le prendió fuego. Otros se quedaron en la plaça de Palau, donde destrozaron la estatua de Fernando VII que había en la ciudad, incendiaron archivos de la poil, de Hacienda y, ya puestos, de una delegación del Monasterio de Montserrat. ¿Qué quería esa gente?, se preguntaban los liberales y la milicia.

Al anochecer por fin se supo lo que querían, o al menos una parte importante de sus inquietudes. Una manifestación se acercó hasta el Raval y en el carrer dels Tallers incendiaron la fábrica Bonaplata. Una fábrica de maquinaria para la industria téxtil. La joya de la corona industrial, el primer y, en ese momento, único vapor de Barcelona. (...)

Días después de una corrida de toros, Barcelona descubrió que, aparte de carlistas y liberales, en Barcelona había una serie de problemas no formulados y que se ubicaban bajo otro concepto, y más concretamente bajo el palabro "lucha de clases". Empezaba la rumba. El Diario de Barcelona, ante lo nuevo del asunto, prefirió pasar de puntillas sobre él y opinar que todo había sido una revuelta de marineros y gitanos."

Guillem Martínez, "Barcelona rebelde", ed. DEBATE

La foto, de la mani contra Bolònia del març, a Via Laietana, minuts abans que els Mossos repartissin estopa. Ja poden passar el anys...

1 comment:

  1. hola, acabo de descubrir tu blog y me ha gustado. te invito a leer un fragmento de mi nue libro "La Luz de la Oscuridad" http://camisaspadrino.blogspot.com/2009/05/la-oscuridad-de-juan-yerba-verde.html

    saludos!!!

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